PUIGDEMONT EN LA ESPIRAL DEL LODO

El surrealismo era esto. Un desencuentro absoluto con el sentido común para introducirnos en un escenario desconocido e incomprensible. A la cabeza de todo, Carles Puigdemont, un personaje acosado por sus veleidades, una especie de aficionado a la política que juega con la Generalitat como si fuera su particular Monopoly y que es capaz de decir una cosa y la contraria al mismo tiempo y desdecirse segundos después de lo que no ha dicho. Un auténtico irresponsable al timón de una nave a la deriva con una tripulación de grumetes esporádicos, desde Carmen Forcadell a Ada Colau, que se han significado especialmente por poner a sus respectivas instituciones a los pies de los caballos en una deriva que comienza a tener tintes de tan absoluta irracionalidad que raya el misticismo. La imagen de la gente abucheando a un autobús de la línea 155 resume poderosamente la locura. Las caceroladas, las mentiras tribales, los bomberos insumisos, el victimismo, los Mossos de Esquadra quemando documentos, las empresas saliendo despavoridas, la ruina de la convivencia, los mapas de los libros de texto, un día son Kosovo, mañana Quebec, al día siguiente San Marino. Lo más alucinante de todo es el desapego de las élites con la realidad: pretendidos intelectuales que escriben majaderías, periodistas que blanden sus artículos como fusiles de asalto contra la cruda realidad, marchitos cantantes o entrenadores de éxito cuajando sus declaraciones de estupideces que tienen que ir a misa. Cataluña ha entrado en una espiral de lodo, con hondas raigambres en el supremacismo identitario, en la responsabilidad compartida con las principales fuerzas políticas nacionales, incapaces de dar una respuesta al desaguisado que no sea el cortoplacismo y el interés electoral. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

PODEMITAS CON FOLIO

Todo es mentira en Cataluña. Todo es verdad en Cataluña. Hay represión policial pero no la hay. Los Mossos constituyen un cuerpo policial en el que sus benjamines ensayan pateando cabezas de guardias civiles. Su mayor Trapero acude pesaroso a la Audiencia y vuelve feliz sin pasaporte a Barcelona. ¿Quizás por última vez? Las empresas no se van, se precipitan en su huida. La realidad no existe. No son nacionalistas en Podemos pero apoyan sistemáticamente cualquier humo que emane del proces y sus cabecitas adyacentes, como Colau, que es lo que nunca dice ser cuando aparenta ser lo que en realidad no existe para acabar diciendo lo contrario de lo que hablaba. Los tanques eran los bancos que se esfuman de las ramblas mientras los Jordis saltan de coche en coche de la policía hasta llegar al talego en un estrépito absurdo de barretinas. Decide una jueza. Pero son presos políticos porque así lo expresa cualquier podemita con folio en mano y escaño bajo el culo. La Constitución tampoco vale nada ni nadie. Nadie la aprobó, nadie la votó y nadie la cantó. Guardiola dedica un gol a los Jordis. ¡Tot el camp es un clam! Pero cuando juega el Barça baja el estrépito de las caceroladas. La revolución necesita el respiro del gol, mientras las chicas de las CUPs juegan a la pocha sin Piqué. Y Manolo Escobar se descuelga como el gigante que nunca dejó de ser por los balcones para asombro de los barrios altos, azorados sus vecinos por el porrompompero mientras sale una y otra vez en TV3 Otegui explicando exactamente en qué consiste la Democracia y el derecho a decidir. Nosotras parimos paridas y nosaltres decidimos lo que nos plazca. Es la nueva ley compensatoria de Junqueras, vicetiple con barriga y colchón donde hace pilates Puigdemont antes de cada DUI. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

CAMBIA NO CAMBIA

Hace unos días todos los grupos del Ayuntamiento de Logroño consensuaron una declaración institucional en defensa de la Constitución, con la excepción de Cambia, que se abstuvo con afirmaciones de este tenor por parte de su portavoz Gonzalo Peña: «Ustedes se sienten cómodos en esta orgía de nacionalismos destructivos». O que «existían dos caminos: el de la democracia y el diálogo o el de la hostilidad y represión». Me parece esclarecedor que Peña y su grupo, tan preocupados como aseguran estar por la libertad y el pluralismo, jamás hayan hecho la más mínima mención a la situación de los mismos en Cataluña, con los medios públicos controlados por un gobierno que los utiliza como ariete contra todo aquello que no se acople como un guante a sus intereses y de los que salen los contertulios ‘no afectos’ para no seguir siendo los tontos útiles del sistema. Tampoco se suele referir Peña a la enseñanza catalana, en la que hemos visto señalar como apestados a los hijos de los guardias civiles o la manera que se utiliza desde hace décadas la pedagogía para crear criaturas independentistas desde los ocho años. Es asombrosa la forma en la que se han tragado el señor Peña y su grupo la mentira de la represión del uno de octubre y los 900 heridos proclamados por Puigdemont, líder de un gobierno que se ha saltado sin ambages todos los procedimientos democráticos de su parlamento, todas las leyes legítimas que lo amparan y que ha provocado una situación de desgobierno que pone en riesgo lo más sagrado de una sociedad: la convivencia. Peña y su grupo, al igual que Pablo Iglesias, se han convertido en insólitos y predecibles palmeros de un golpista. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

SÓLO HAY DOS VÍAS

El nacionalismo supremacista una vez más ha puesto en jaque la Democracia española. La situación es tan grave que se ha llegado a un punto de no retorno porque el desafío tiene caracteres irreversibles. Sólo hay dos salidas. Una es la pactista, que es la que persiguen el PNV y cómo sea que se llame el nacionalismo catalán, y consiste únicamente en la acumulación de todo tipo de estrategias para llegar a la independencia y romper España. En los años ochenta fue la autonomía; en los noventa, la autodeterminación con el pacto de Estella y con ETA a la vanguardia, tanto en el País Vasco como en aquella tregua parcial pactada con Carod-Rovira cuando era conseller en cap. Ahora, ha llegado la secesión, la materialización ilegal de una ruptura en la que siempre han estado instalados. O como decía Pujol, primero paciencia y luego independencia. Cuando se apela al diálogo con ellos, ésta es la única puerta de salida que están dispuestos a abrir, a pesar de las nerviosas y electoralistas respuestas de Miquel Iceta, Pedro Sánchez y la claridad con la que se expresan Podemos, la sombra que fue de Izquierda Unida y sus conglomerados mediáticos. La otra salida la dejó clarísimamente expuesta el Rey en su magnífico discurso. Respeto a la Constitución, a la legitimidad del marco jurídico que ampara e imperio de la Ley. En ella hay sitio para todos, espacio común para debatir y si se consiguen las mayorías necesarias, reformarla o transformarla de arriba abajo. Lo otro es el ‘traperismo’ político de Puigdemont, Junqueras, Ada Colau, Forcadell y demás líderes independentistas que han llevado a Cataluña a una situación límite. La mentira de los 900 heridos en las cargas y la utilización de una policía autonómica como ‘guardia de corps’ del independentismo es apenas un ensayo de lo que nos queda por ver. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

MORIRME

Sé que cada día estoy más cerca de morirme y me atormenta la certidumbre que me acompaña de saber a ciencia cierta que he vivido ya más –b...