EN EL FONDO ERA EL ORO


Francamente, a estas alturas del verano, con el sopor y el bochorno a cuestas y a las espaldas, no sé si me da más miedo la confusión del verbo haber con el ver o unas terceras elecciones. «Haber, qe e echo yo para merecer esto!». Así llegó a mi dispositivo el aserto, este sindiós ortográfico, esta turbamulta de palabras desvestidas, desaliñadas, vacías de la dignidad que les otorga la lengua y que las vacía el habla de la nueva escritura digital fingida en una especie de inframundo en el que da lo mismo arre que so. Es como freír una tortilla sin huevo, batir la cáscara, pelar una naranja con una cuchara, explicarme a mí lo que es un alineamiento morfosintáctico o inflar la rueda de un coche con un paraguas en una mano y en la otra tratando de escribir a máquina con la voz ronca. Los tuits definen la infamia, los mensajes cortos la desnudan y los políticos saltan, que puede parecer que es lo mismo que brincar, pero no. Rajoy salta obstáculos, Pedro los brinca, que suena igual, aunque le dé lo mismo a Levy, que le pasa como a este incauto (o sea, yo), que me siento incapaz de distinguir el pádel del golf aunque su amiga y compatriota se lance como una pértiga hasta la medalla de oro en salto de altura. En el fondo era el oro, en el fondo es la forma. La forma define la huella, la no forma la deforma. Por eso ya no temo a unas terceras elecciones, porque a lo mejor «se an hido todos», porque la Navidad tomaría otro color, otra sustancia, con los niños de San Ildefonso electorales confundiendo a César Luena con Ana Pastor y nuestros candidatos locales haciendo guiños y debates por los pueblos y aldeas con un nuevo aguinaldo en el bolsillo. Y el país hirsuto (que no irsuto), más tieso que una mona gozando en el lodo electoral ‘haber’ quién gana porque todos sabemos que irse, lo que se dice irse, ni locos. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

LA ‘EXPAÑA’ OTEGUIANA

Óscar Romero, sucesor de Diego Cañamero en el SAT –ahora diputado de Podemos– ha pedido la independencia de Andalucía. Con la soberanía andaluza «se facilitaría el desarrollo económico y social», y ha rematado el aserto puntualizando que aunque «los procesos catalán y vasco están en una situación más avanzada, de lo que se trata es de organizarse desde abajo para que se escuche la voz del pueblo». Romero asegura que «somos nacionalistas para ser internacionalistas, porque un trabajador es lo mismo en cualquier lugar». Jordi Turull, presidente del grupo de ‘JxSí’ y dirigente del PDC (es decir, lo que va quedando de CiU), acaba de descolgarse con lo siguiente en plan adivino: «Si todo sale como lo tenemos previsto, en las Fiestas de Gracia de 2017 ya habremos proclamado la independencia de Cataluña». A su lado Mireia Vehí, de la CUP, que aboga por el referéndum unilateral: «Es el mecanismo que más nos legitima ante la comunidad internacional», dijo. Puigdemont no le anda a la zaga a la CUP y se pone pitoniso: «Los que hoy combaten un Estado catalán intentarán gobernarlo». Es la gran metáfora de la ‘Expaña oteguiana’, en la que la etarra Elena Beloki (salida de la cárcel hace dos semanas) cierra la lista de EH Bildu de Guipúzcoa, esa misma lista que quiere encabezar el ínclito Arnaldo: «Seguiré haciendo campaña diga lo que diga el Tribunal Constitucional», proclama por todos los lados en un desesperado desafío a la legalidad y a la dignidad, con sus voceros instalados en determinados medios y en evidentes sectores que navegan en el sí pero no, en la ambigüedad. Y es evidente que no es posible ser lánguido ante esta realidad centrífuga en la que se ha instalado un país después de dos elecciones y con pocos visos claros de poder formar una mayoría constitucional para hacer a esta ‘Expaña oteguiana’ en la más invertebrada de las Españas. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

ATADO Y BIEN ATADO

Todo permanece en su sitio en esta España confusa donde puede amanecer un gobierno –o puede que no, que diría Rajoy– en el momento exacto en el que César Luena y Pedro Sánchez decidan hacer caso a un tal Felipe González que parece opositar a catedrático emérito de la FAES a poco que se estire unas semanas más el denominado bloqueo. Y digo que todo está igual que siempre porque después de asomarme al espectáculo de Puigdemont con la guitarra y el ‘Let it be’ traído al mundo por Pilar Rahola, he llegado a la conclusión por mí mismo (y en compañía de nadie) que no puede haber espectáculo más carpetovetónico que la muchachada cortesana de @KRLS (Puigdemont en el twitter) haciéndole los coros en pantaloneta y leyendo a la vez en el móvil la letra de la canción. Lo mismo que aquella escopeta nacional de Franco con la nomenclatura del régimen, pero a lo secesionista, con una completa representación del ‘stablismenth’ independentista: Joan Laporta, el comisario jefe de los Mossos de Esquadra, una presentadora importante de TV3, un alto ejecutivo de Grupo Zeta, una celebrity y una joyera. Es decir, la creme de la creme cantando su amor al celular de Pilar Rahola, tan guay ella con la CUP taladrando debajo de la mesa o haciendo agujeritos a la guitarra de un Puigdemont en bermudas. Es complejo caer más abajo estéticamente hablando. Es la sublimación de lo feo, de lo mediocre, de lo estrafalario que lidera lo que queda de aquella sociedad vigorosa que hace unos años era Cataluña. Y estos son los líderes, los periodistas afines, los ejecutivos de los grandes medios, el actor, la presentadora, el expresidente del Barça con sus gafas de sol y su copita dorada de cava pillando cámara en ese afán suyo de protagonismo intelectual: ¿Cómo no recordarle quedándose en cueros en un aeropuerto? Todo atado y bien atado. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

EL PAÍS DE LOS NADIES

España se ha convertido en el país de los nadies. Nadie nos gobierna, la presunta oposición al fantasmagórico ejecutivo inexistente la lidera nadie; nadie les cree, nadie les aconseja, nadie les escucha. Hay jueces que quieren dejar a un niño en nadie. En la España de los que no existen te puedes llamar Telesforo pero no Lobo; te puedes apellidar Lobo, como Juan Lobo, pero no empadronarte como Lobo en la tierra de Mohamed o de Dioscórides; te puedes llamar Stalin Pérez. Puedes ser Gonzalo Gonzalo, incluso León León, pero no Lobo Lobo, como ‘homo sapiens sapiens’, que es el apellido de fondo de todos nosotros, incluso del presidente ausente y de los opositores que dudan entre seguir siendo los otros en legislaturas huérfanas o convertirse en estatuas de sal entre montones de diputados y senadores anónimos y congelados. Ese hemisferio largo de ‘culiparlantes’ de los que sólo sabemos cuando profieren cambalaches con sus votos para precipitarse en la bancada del grupo de los vascos, tal y como se ha desplomado de su escaño la riojana señoría de Calahorra para aposentarse en Usúrbil. Es decir, la votamos aquí para hacer bulto allí. No sé si sabe el juez censor de nombres que Lobo López es un superhéroe de barrio de Kiko Veneno que sufría de amor y que tragaba saliva cuando su amor se le iba. Lobo López (lobo hijo de lobo), qué gran tipo, y qué buen inquilino de la Moncloa podría ser si hubiera terceros comicios. Yo le votaba mucho antes que a los nadies que ocupan la cúspide en el país de lo negado, donde no te puedes llamar Lobo pero sí apellidarte Bárcenas, donde los nombres absurdos campan a sus anchas mientras se añora lo imposible. Como decía Agustín García Calvo: sólo de lo negado canta el hombre, sólo de la añoranza, siempre de lo mismo. Salir quiere y no puede, su jaula es él mismo. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

MORIRME

Sé que cada día estoy más cerca de morirme y me atormenta la certidumbre que me acompaña de saber a ciencia cierta que he vivido ya más –b...