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Mostrando entradas de mayo, 2016

DEBUSSY ME HABITA

Reverie de Claude Debussy tiene el raro afán de transportarme a una especie de ínsula imaginaria que además de protegerme como una coraza, me aísla para que no me arañe la realidad, mejor dicho, las realidades inventadas que me acosan. Existen mundos paralelos que no nos tocan y por eso no les temo. Con los años me he ido dando cuenta de que me incomodan más los mundillos que el propio mundo, universos esquemáticos poblados la mayoría de las ocasiones por el típico sabio del tópico, aquellos ‘flamencólicos’ que decía Paco de Lucía porque le amargaban, tipos que sienten la peor de las nostalgias: amaron una novia a la que nunca llegaron a tocar o a un vino que jamás cataron ni catarán. Pero para esta gente no hubo ni habrá hembra más hermosa ni caldo con mejor concentración de taninos. Como decía Agustín García Calvo del mundo que yo no viva... Debussy en la ‘Serenata para Miss Dolly’ hace que los brazos del pianista rayen la inconsciencia mecánica, una especie de subyugación por el e…

PENSAMIENTO MASCOTA

No salgo de mi asombro últimamente con muchas cuestiones lejanas y cercanas. Hace unos días las autoridades del Parque de Yellowstone tuvieron que sacrificar a una cría de bisonte después de que unos turistas la metiesen en su camioneta y la llevasen a las oficinas del parque porque pensaban que tenía frío... Los especialistas de Yellowstone intentaron por todos los medios que la cría fuera admitida de nuevo en la manada, pero la mamá bisonte, terca como una mula, se negó a acoger en su seno al pequeño recental. La cría, abandonada y rechazada por sus congéneres, fue finalmente sacrificada porque se acercaba a los coches de los visitantes causando diversos problemas en la seguridad del parque. Pero más allá de su desgraciado final, conviene detenerse en la mentalidad de contemplar a todas las especies por el rasero más cercano que tenemos: el de la mascota. Otorgar a los animales nuestros prejuicios es la derivada más sutil de la solemne incomprensión que tenemos las personas con el …

NO ME QUEDAN SITIOS PARA LLORAR

A veces pienso que en Logroño apenas me quedan sitios para llorar, lugares remotamente cercanos para que la memoria se desoriente embozada entre mis recuerdos de aquellos grupos de viejillos que paseaban como deambulando hacia ninguna parte y que tanto echo de menos ahora, cuando las calles se entreveran de ciclistas y ‘runners’ adosados a sus auriculares de estaño. Hace unos días me dio por hacer un experimento entre ridículo y cochambroso: me fui a caminar tratando de ser una de esas estatuas relamidas por la herrumbre del tiempo y pasar desapercibido y contemplar una ciudad que cada día se encuentra como más deshabitada, más lejos de sí misma, centrípeta y rodeada de decenas de seres autómatas embutidos en su propia soledad. Cuanto más moderno es el paisaje más aburrido me parece todo, más me cansa esa sucesión de calles anchas y parques vacíos sin niños ni viejos. Recuerdo que cuando iba a parvulitos logré la hazaña más grande de mi existencia. Uno de mis abuelos se olvidó de ir …

EN LA CÁMARA ME QUEDÉ HELADO

Aunque justo se cumple una semana del debate sobre la toma en consideración de la ILP ‘animalista’ por el Pleno del Parlamento de La Rioja, les confieso que el estado de consternación y sonrojo en el que entré en la tribuna de invitados de la regional cámara no me ha abandonado. Mucho más allá de la aritmética parlamentaria y de la pesadez argumental y formal de la vida del hemiciclo, me quedé alucinado por las tribulaciones, muecas y pesares de muchas de sus señorías, las parlantes y también las ‘culiparlantes’. El lenguaje en el que se interpelan entre ellas, el llamado ‘politiqués’, se define más allá de su carácter de germanía o jerigonza, por una sucesión de frases concatenadas, generando oraciones incomprensibles que giran y giran como una peonza enmarcada en una sucesión interminable de gerundios ‘a la americana’ y de galicismos en forma de infinitivos para terminar hablando como toro sentado: «decir», «exponer», «ofrecer»... Hubo algún que otro faraón –que me dijo al oído que…