Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2015

ANDALUCÍA, YO SÍ TE LLORO

Los comicios autonómicos de Andalucía son cosa muy seria, como cualquier acontecimiento político en el que el pueblo está llamado a votar y expresa libremente su voluntad. Dicho esto, las conclusiones que encuentro son especialmente grotescas. En primer lugar creo que es la primera vez en la historia de nuestra democracia que un partido de la oposición (el PP, para más señas) sufre un descalabro electoral de tamaña magnitud. Moreno Bonilla, su inadvertido líder, ha desaparecido merced al líder máximo de la Moncloa, único responsable de tan clamorosa derrota por su incapacidad para vertebrar un discurso en Andalucía con el más mínimo contenido. ¿Ha dicho algo Mariano? El PSOE se mantiene, obtiene el peor resultado de la historia en estos comicios, pero se mantiene, a pesar de la sima de corrupción en la que campa con la sombra inacabable de los autos de la juez Alaya y de tener a los dos últimos presidentes bajo la peor de las sospechas. Pero Susana y su partido seguirán cuatro años m…

LA BESTIA Y EL SOBERANO

La denominada ‘Haute Couture 4. Transport’ es una obra de la escultora austríaca Inés Doujak en la que se representa a un perro pastor alemán sodomizando a la líder boliviana Domitila Barrios de Chungara y ésta, a su vez, al rey emérito Juan Carlos I, que aparece desnudo y a cuatro patas escupiendo un ramo de flores sobre una especie de suelo formado por casos de los nazis en la II Guerra Mundial. La escultura (o lo que sea), que personalmente me parece una ridícula zafiedad repleta de mal gusto (pero eso carece de importancia porque yo, de arte, ni papa), se iba a exponer en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), hasta que ayer la dirección decidió retirarla de una exposición titulada ‘La Bèstia i el Sobirà’, que ha quedado cancelada porque la autora y el comisario de la muestra se han negado a exponer con la colección incompleta. El director del Museo, Bartomeu Marí, ha considerado la obra «inapropiada» por mucho que se trate de una alegoría sobre el poder, la bestia …

PEDRO SANZ Y SU PROPIO DEDO

Llevo varios días hablando de política sin parar. Vibramos porque están sucediendo cosas. Además, con las elecciones a la vuelta de la esquina se han destapado todos los temores, comienzan a romperse las costuras y acechan todos los miedos porque se adivina un tiempo nuevo en el que lo viejo parece condenado. El PP y PSOE son tan profundamente obsoletos y están tan arrasados por la vanidad de sus líderes y su ansia exclusiva de poder, que tras tantos años de relevos de los unos por los otros para terminar haciendo casi lo mismo, ni interesan ni convencen. Hace tiempo que no soy capaz de distinguir a Mariano de Zapatero y a Pedro Sanz de otra cosa que no sea él, porque aquí el PSOE se ha ido extinguiendo de sí mismo sin importarle aparentemente ni al apuntador. A nadie sorprende a estas alturas que Pedro Sanz haga malabares en ‘Los Desayunos de TVE’ para hacer que «parezca que no me quiero ir» o que se plantee una votación secreta en la Junta Directiva de su partido sobre su candidatu…

EL HOMBRE JUSTO SEGÚN GARZÓN

Cuando dejé de ser de marxista –he de confesar que fue un proceso largo, doloroso y lleno de profundas adversidades– me sentí liberado de una especie de atavismo que nunca he sido capaz de describir con la exactitud quirúrgica con la que lo hizo Alberto Garzón el pasado domingo en el programa de Ana Pastor: «Para mí una persona que es un delincuente no puede ser de izquierdas». Asombroso argumento, pensé. Sin embargo, hurgando en él comencé a hilarlo con esa legendaria y pretendida superioridad moral de cierta izquierda en España como eterna salvaguarda de toda suerte de valores cívicos y, por ende, el complejo igualmente atávico de la derecha consigo misma y sus circunstancias. Decir que uno es de derechas, liberal o conservador –como es mi caso, sin ir más lejos–, no sólo no vende sino que te puede llegar a marcar socialmente, puesto que desde la Transición se desliza hacia la derecha un tufillo franquista para deslegitimarla. En cambio, alardear ser de izquierdas –ese espacio pret…