ANDALUCÍA, YO SÍ TE LLORO

Los comicios autonómicos de Andalucía son cosa muy seria, como cualquier acontecimiento político en el que el pueblo está llamado a votar y expresa libremente su voluntad. Dicho esto, las conclusiones que encuentro son especialmente grotescas. En primer lugar creo que es la primera vez en la historia de nuestra democracia que un partido de la oposición (el PP, para más señas) sufre un descalabro electoral de tamaña magnitud. Moreno Bonilla, su inadvertido líder, ha desaparecido merced al líder máximo de la Moncloa, único responsable de tan clamorosa derrota por su incapacidad para vertebrar un discurso en Andalucía con el más mínimo contenido. ¿Ha dicho algo Mariano? El PSOE se mantiene, obtiene el peor resultado de la historia en estos comicios, pero se mantiene, a pesar de la sima de corrupción en la que campa con la sombra inacabable de los autos de la juez Alaya y de tener a los dos últimos presidentes bajo la peor de las sospechas. Pero Susana y su partido seguirán cuatro años más en el poder a pesar de tener las peores cifras económicas y de cohesión social de todo el país y llevar gobernando desde tiempo inmemorial en aquella bendita tierra. Ni Eres, ni paro, ni ruina... Nada importa. Sesudos analistas dicen que ha muerto el bipartidismo. Visto lo visto, lo dudo. Susana gobernará en minoría tan ricamente. Y al fondo, otra dama: Rosa Díaz, arruinando en menos tiempo de lo esperado un proyecto de regeneración como fue UPYD y que ahora camina como la Santa Compaña con las ‘cosas’ de Irene Lozano, el estupor de Toni Cantó y el pobre Sosa Wagner crujiendo en su tumba. Podemos se instala en la nada porque aspiraban a todo y Ciudadanos, con los que nadie contaba hace apenas unas semanas, se colocan en la ‘Tierra Media’. No me digan que no es grotesco el panorama. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

LA BESTIA Y EL SOBERANO

La denominada ‘Haute Couture 4. Transport’ es una obra de la escultora austríaca Inés Doujak en la que se representa a un perro pastor alemán sodomizando a la líder boliviana Domitila Barrios de Chungara y ésta, a su vez, al rey emérito Juan Carlos I, que aparece desnudo y a cuatro patas escupiendo un ramo de flores sobre una especie de suelo formado por casos de los nazis en la II Guerra Mundial. La escultura (o lo que sea), que personalmente me parece una ridícula zafiedad repleta de mal gusto (pero eso carece de importancia porque yo, de arte, ni papa), se iba a exponer en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), hasta que ayer la dirección decidió retirarla de una exposición titulada ‘La Bèstia i el Sobirà’, que ha quedado cancelada porque la autora y el comisario de la muestra se han negado a exponer con la colección incompleta. El director del Museo, Bartomeu Marí, ha considerado la obra «inapropiada» por mucho que se trate de una alegoría sobre el poder, la bestia y el derecho (sic). Desconozco si ha hecho bien el director en cancelar la exposición y tampoco estoy muy seguro de que si en vez de aparecer Don Juan Carlos en semejante guisa, hubiera sido, un suponer, Jesucristo o el Papa o el padre del director se hubiera censurado. Tengo mis dudas y eso plantea si existen límites o si la dignidad de las personas reside en su prevalencia social o en su integridad moral. Por cierto, además del Rey aparece una líder boliviana en la que nadie ha reparado. Marí ha asegurado que «la pieza contradice el mensaje que queremos transmitir desde el museo, por lo que aunque se trata de una decisión muy difícil, lamentable, pienso que es lo más adecuado». Cuanto más se explica menos me lo explico. La provocación es consustancial a buena parte de este arte moderno. Y eso lo han conseguido. o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

PEDRO SANZ Y SU PROPIO DEDO

Llevo varios días hablando de política sin parar. Vibramos porque están sucediendo cosas. Además, con las elecciones a la vuelta de la esquina se han destapado todos los temores, comienzan a romperse las costuras y acechan todos los miedos porque se adivina un tiempo nuevo en el que lo viejo parece condenado. El PP y PSOE son tan profundamente obsoletos y están tan arrasados por la vanidad de sus líderes y su ansia exclusiva de poder, que tras tantos años de relevos de los unos por los otros para terminar haciendo casi lo mismo, ni interesan ni convencen. Hace tiempo que no soy capaz de distinguir a Mariano de Zapatero y a Pedro Sanz de otra cosa que no sea él, porque aquí el PSOE se ha ido extinguiendo de sí mismo sin importarle aparentemente ni al apuntador. A nadie sorprende a estas alturas que Pedro Sanz haga malabares en ‘Los Desayunos de TVE’ para hacer que «parezca que no me quiero ir» o que se plantee una votación secreta en la Junta Directiva de su partido sobre su candidatura. La clave reside en que no hay rastro de democracia interna, y si Mariano ha colocado a Esperanza a dedazo, como fue puesto él por Aznar, Pedro Sanz hará lo propio consigo mismo en votación en urna o a mano alzada –da lo mismo– de sus íntimos, esos mismos que le deben a él su designación digital. Es decir, lo de siempre, más políticas viejunas para un tiempo que pide soluciones nuevas, democracia interna, sentido de España y regeneración. Con los planteamientos estrafalarios y populistas de ‘Podemos’ y ante el miedo que genera que la gobernanza pueda recaer en un personaje como Pablo Iglesias (ayer en un escrache, mañana en la Moncloa) ha surgido ‘Ciudadanos’ desde Cataluña, precisamente un partido que nació por la nulidad del PP para defender España ante Mas y Pujol. ¿Curioso eh? o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

EL HOMBRE JUSTO SEGÚN GARZÓN

Cuando dejé de ser de marxista –he de confesar que fue un proceso largo, doloroso y lleno de profundas adversidades– me sentí liberado de una especie de atavismo que nunca he sido capaz de describir con la exactitud quirúrgica con la que lo hizo Alberto Garzón el pasado domingo en el programa de Ana Pastor: «Para mí una persona que es un delincuente no puede ser de izquierdas». Asombroso argumento, pensé. Sin embargo, hurgando en él comencé a hilarlo con esa legendaria y pretendida superioridad moral de cierta izquierda en España como eterna salvaguarda de toda suerte de valores cívicos y, por ende, el complejo igualmente atávico de la derecha consigo misma y sus circunstancias. Decir que uno es de derechas, liberal o conservador –como es mi caso, sin ir más lejos–, no sólo no vende sino que te puede llegar a marcar socialmente, puesto que desde la Transición se desliza hacia la derecha un tufillo franquista para deslegitimarla. En cambio, alardear ser de izquierdas –ese espacio pretendidamente garzonesco en el que sólo habitan mujeres y hombres justos– reporta un barniz de prestigio indudable porque en ese paraíso filantrópico habitan grandes escritores, prohombres de la ciencia, músicos, cineastas, cantautores, benefactores de todo tipo, actores, catedráticos... Lamentablemente para él y para sus seguidores, Garzón quedó al desnudo porque delincuentes y sinvergüenzas los hay en todos los espacios ideológicos. La chorizada es transversal, y desgraciadamente los españoles de ambos hemisferios somos peritos día tras día en comprobar y sufrir el latrocinio. Ser comunista, a estas alturas de la película, no te convierte en mejor persona, en todo caso, en una especie de anacronismo histórico llamado ‘socialismo científico’ y que acabó como acabó… o Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

MORIRME

Sé que cada día estoy más cerca de morirme y me atormenta la certidumbre que me acompaña de saber a ciencia cierta que he vivido ya más –b...