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Mostrando entradas de noviembre, 2014

FARGO

Aunque soy más cinéfilo y novelesco que seguidor de series televisivas, confieso que me he enganchado a Fargo y que una vez devorados todos los capítulos de forma compulsiva a través de toda suerte de plataformas –incluido el móvil–, ya padezco un síndrome de ausencia y de vacío terrible sin Lester Nygaard y Lorne Malvo asesinando y asesinándose en esa especie de atmósfera estúpida y congelada en la que se desarrolla esta inverosímil trama naturalista inscrita en la América más que profunda de los hermanos Cohen. Hay como un rencor de muerte en esta antiepopeya del hombre. La autocomplacencia de personajes aparentemente bobos y sin doblez hace que se transmuten en asesinos de una pieza hurgando en cada secuencia de las diez horas de la serie un paso más allá en su insipidez para dibujar escenas tan absurdas como plausibles en esa lógica del aplastamiento de la conciencia en la que los hombres y las mujeres transitan de una sociedad ordenada y absolutamente jerarquizada a una especie …

¡VIVA LA CONSTITUCIÓN!

De un tiempo a esta parte parece que la Constitución Española sea una rémora y una cruz que tengamos que soportar los ciudadanos como las ‘caenas’ del felón Fernando VII o las plagas enviadas por el Dios del Antiguo Testamento a los egipcianos. Uno lee los periódicos o contempla determinadas cadenas (esas sí que son ‘caenas’) y no hacen más que aparecer personajes reclamando romper el ‘candado’ constitucional o reformarlo federalmente (asimétricamente, claro) para que se queden unos que se quieren ir y a los que les importa un carajo la Nación y cómo se organice, siempre y cuando paguemos desde la que consideran metrópoli hasta el último euro de su impostura. Dice Pablo Iglesias que tiene un objetivo crucial: «La puesta en marcha de un proceso constituyente para ‘abrir el candado’ de la Carta Magna de 1978». Y es curioso, esa Constitución –a la que apenas nadie tiene bemoles públicos para defender– es la que ha propiciado los mejores años de la historia de España, la que nos sacó de …

DERECHO A DISCREPAR

Desde hace cuatros años la Generalidad de Cataluña, máxima institución del Estado Español en dicha Comunidad Autónoma, y especialmente su presidente, Artur Mas, han emprendido un monumental desafío al resto de España con el planteamiento de un proceso separatista amparándose en el llamado «derecho a decidir» y en la «voluntad de un pueblo para votar». Ambos argumentos son enormemente poderosos, aunque llevan implícitos una falsedad de base puesto que España es un Estado de Derecho donde se vota y se decide en cada proceso electoral. Pero lo peor de todo es que no han tenido la más mínima respuesta en ese relato de ninguno de los partidos con más representación en la Cortes Generales, que se han mostrado abúlicos, inoperantes e incapaces de ofrecer una opción conjunta y democrática ante un Gobierno Autonómico que incumple reiteradamente las leyes y las resoluciones judiciales, que son la base de nuestro ordenamiento jurídico. Discrepo, y éste es mi derecho como ciudadano, del desampar…

PODEMOS O EL VIAJE A LA NADA

Estoy fascinado con Pablo Iglesias, de lejos el político que mejor ha entendido que la ruina generada por la crisis, la corrupción y la incapacidad de regeneración del bipartidismo tenía sólo un camino para expresarse: la televisión. Iglesias ha sido capaz de crear a su imagen y semejanza una fuerza política inclasificable (más bien leninista, ojo) que aglutina con enorme talento mediático la agonía de muchos jóvenes a los que el sistema de partidos no les ofrece una respuesta eficaz a sus demandas ni el futuro los acoge en su seno con posibilidades de encontrar un trabajo mínimamente digno. Su mensaje es la rebeldía (sí hay futuro-’yes we can’) ante un modelo que ha explosionado definitivamente, sin una alternativa creíble, sin respuestas que no vayan un paso más allá de la demagogia, pero que han calado en una sociedad enrocada en la realidad de cada tétrico telediario. Y la tele ha sido esencial porque Iglesias ha surgido como una gran predicador inteligente que va exactamente al …

PEDIR PERDÓN ES INSUFICIENTE

Cuando Esperanza Aguirre salió a la palestra para pedir perdón por los casos de corrupción que están sepultando al PP y en concreto al de la Comunidad de Madrid con la ‘operación Púnica’, pensé que ya no valía, que no era suficiente pedir perdón. El miércoles, Mariano Rajoy pidió disculpas –que no es exactamente lo mismo que pedir perdón– y tampoco vale, como no es suficiente las lamentaciones de los socialistas por sus corruptelas o de los nacionalistas catalanes por esa clase cleptocrática que lleva años instalada en las instituciones autonómicas, locales y comarcales: Pujol, su infinitamente rica prole, Millet y ese inacabable etcétera al que parece haberse sumado ahora el alcalde de Barcelona y su millonaria cuenta entre helvética y andorrana. Ha llegado un momento en el que no vale el perdón y, por ejemplo, me hubiera creído a Aguirre –presidenta del PP de Madrid y posible candidata al Ayuntamiento– si ese perdón se hubiera sustanciado en su renuncia tanto a cualquier cargo orgá…