PEDRO SANZ, SIN ALTERNATIVA

Pedro Sanz decía el martes en una entrevista en este periódico que piensa que le queda menos tiempo en la presidencia del Gobierno de La Rioja que lo que lleva en el Palacete, que es algo así como 18 años. Obviamente, parece imposible que Sanz repita otras cinco legislaturas pero por sus declaraciones quizás piense cumplir dos o tres más al frente del Ejecutivo riojano. ¿Quién sabe? Y es que uno mira a su alrededor y el espacio fuera del PP parece una especie de yermo agostado donde los partidos clásicos de la oposición dirimen su mediocridad y su falta real de propuestas con absurdas luchas intestinas camino de ninguna parte, asesinándose una y otra vez con la misma y anodina salmodia. Mientras tanto, el partido del poder se balancea como una balsa de aceite en el que el rodillo ‘sancista’ hace imposible cualquier disidencia, aunque muchos dirigentes mascullen a los más cercanos y ojo, siempre en la intimidad y a salvo de cualquier indiscreción, todo lo que les separa de ese ‘rajoyismo’ en el que nadie cree pero al que asumen –con Sanz a la cabeza– como la única vía de supervivencia posible. Pedro Sanz ahora es abuelo y dice que sueña con más tiempo para su nieta, aunque a la vez reconoce que no es «dueño» de sí mismo. Sin embargo, tengo la sensación de que una Democracia realmente madura es capaz de realizar los relevos con mayor naturalidad que en España, donde todos los políticos sin excepción se aferran al cargo una y otra vez y dicen anteponer su sentido del deber a cualquier interés personal. No tengo razones para dudar que en el caso de Sanz sea así, pero la sensación que se ofrece a la opinión pública es que los liderazgos de los partidos atienden mucho más a intereses personales que a verdaderos proyectos políticos. Por eso nadie en el PP de La Rioja se atrevería a proponer una candidatura alternativa. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

MIS VOTOS SERÍAN SÍ Y NO

Las preguntas que se le han ocurrido al ‘Querido Líder’ Artur Mas en la soledad de sus pensamientos del día de la Constitución –obviamente inspirado por la llama del ‘Líder Eterno’ (Jordi Pujol)– tienen ese aire que discurre entre un diletante interrogatorio y un indescifrable galimatías en el que ha convertido la religión nacionalista la vida política de Cataluña y por ende del resto de España. «¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado? Y si es así, ¿independiente?». He aquí el hallazgo de Artur y las mentiras que podemos encontrar en dos preguntas aparentemente claras pero repletas de terrenos pantanosos. La primera cuestión, en el caso improbable de que se celebre el referéndum, es una trampa como el Camp Nou de grande (o el Bernabéu, para que no se me enfade nadie). En primer lugar conviene preguntarse qué es un Estado y qué diferencia existe entre tal cosa y el estatus actual en el que el autogobierno catalán rebasa en todos los ámbitos la mayoría de las atribuciones de cualquier lander, provincia, cantón o estado territorial adscrito a un ente superior en cualquier lugar del mundo. Contestas no y ahí te quedas con la papeleta electoral en la mano como un espantajo; respondes sí y llega Mas (con los de Esquerra y el de la sandalia del CUP) y te vuelven a poner entre la espada y la pared. ¿Independiente? Yo diría entonces que no (más que nada por incordiar). Se imaginan por un momento, queridos lectores, que saliera que sí a la primera y no a la segunda. Un Estado Catalán con un ‘Querido Líder’ y un ‘Líder Eterno’, pero no independiente. Con sus siete canales de TV3, con La Vanguardia y El Periódico facturando a todo trapo, con las embajaditas, con los Mossos repartiendo como ellos sólo saben repartir y con Mas, –siempre el mismo noi– a solas cara a cara con Rajoy. ¡Sería fantástico! # Este artículo lo he publicado en Diario LA RIOJA

Y Chenel fumó en La Manzanera

Domingo 24 de septiembre de 1967. Amanece el último otoño antes del mayo de 1968 y Antonio Chenel 'Antoñete' fuma en el patio de cuadrillas de la vieja Manzanera. Han pasado catorce años de su alternativa y a su izquierda, con esfinge contemplativa, también espera pero sin tabaco Julio Aparicio, su padrino de aquel día de Castellón. Chenel fuma y piensa, se diría que masculla con su cabeza oblicua y la mirada embelesada en no se sabe muy bien qué. El año anterior había salido tres veces por la Puerta Grande de Las Ventas y éste apenas había logrado dos tibias vueltas al ruedo. Hacía algo más de un año de su prodigiosa faena al toro blanco y sobre Chenel ya se mecía su leyenda de torero de cristal, de huesos frágiles, de mujeriego y canalla, de un matador con aureola de rojo («rogelio», como él decía) que se cagaba en los muertos del generalísimo cuando toreaba con don Francisco en el palco. Nunca utilizó ninguna de las pitilleras que le regaló. La tarde logroñesa no iba a ser buena para Chenel, era la cuarta de San Mateo y en los corrales esperaba una ganadería clásica en La Manazanera, la de Joaquín Buendía. Y para clásico, el del mechón blanco que un día dijo que la colocación es imprescindible tanto en el toro y como en la vida: «Hasta para tomarse una cerveza en la barra de un bar conviene estar bien colocado». Y Antoñete lo estuvo, lo estaba siempre, y quizás por eso le dieron una oreja del quinto a pesar de que lo pasaportó Aparicio. Le llevaron el trofeo a la enfermería tras una faena de coraje en la que fue cogido con un varetazo en el muslo izquierdo y una artritis traumática en la rodilla derecha. Chenel herido en sus huesos de porcelana pero victorioso al fin con un padrino, Aparicio, que se entretuvo en cortar tres orejas y un rabo, mientras 'Tinín' pasaba entre pitos y silencios por Logroño. Se murió Antoñete, pero como demuestra esta foto de Salva Gómez del archivo de Olegario Gurrea, siempre daba en el clavo: «Todos los matadores nos morimos soñando que vamos a volver a torear, porque nos llevamos a la tumba la faena perfecta».

o Este artículo lo he publicado en la sección LA RETINA DE LA MEMORIA de Diario La Rioja.

MICHELLE Y HELLE NO SE AGUANTAN

Helle Thorning-Schmidt iba de un imponente negro del que emergía su cabellera dorada entre las miradas de Barack Obama y David Cameron. Al lado, aunque parecía sentada en otro continente, estaba Michelle, la primera dama a la que le rechinaban los oídos cuando su marido acercaba el hocico a la oreja de la wagneriana primera ministra danesa y le susurraba vaya usted a saber qué confidencia. Helle miraba hacia las rodillas de Barack y como Cameron también quería participar de la íntima escenita archirretransmitida, ni corto ni perezoso se coló en la fiesta de ambos mandatarios para hacerse entre los tres una fotito ‘selfie’ con el móvil del Helle, un ‘smartphone’ que ha guardado en su memoria digital su carita tan tiernamente rodeada por la esencia del poder occidental, convertido en dos colegiales disputándose un arrumaco de la más guapa de la clase. A Michelle, mientras tanto, se le iban inflando sus mofletes de primera dama al verse allí tan sola, mientras los dos grandes líderes interplanetarios se deshacían en parabienes con la danesa, que por un momento se debió de sentir como la reina del mundo allí en Johannesburgo, en los faraónicos memoriales de Mandela. Ella, sin duda, era consciente de que Obama había estrechado la mano unos momentos antes a Raúl Castro, el sátrapa hermano del gran sátrapa del que no se sabe si está vivo o muerto, pero al que me imagino con su chándal tan despechado en ese mismo instante como Michelle por Barack. Así que la señora Obama se levantó y en un descuido se colocó en medio para hacer el efecto bloqueo entre ella (es decir, Helle) y su obnubilado esposo. Barack se dio cuenta y procedió a galantear a Michelle besando su mano mientras Helle atusaba su mentón pensando, sin duda, que había conseguido desestabilizar la Casa Blanca con solo cruzar sus piernas. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

EL CARETO DE RICART

El que la hace la tiene que pagar, me dijo el otro día un amigo en una conversación de café sobre las últimas excarcelaciones de asesinos, violadores, terroristas y demás patulea que contemplamos en un insufrible gota a gota desde que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se calzó la doctrina Parot y puso de patitas en la calle a Inés del Río. Tras ella, y a pesar de que el Gobierno había dicho que no se iban a producir salidas masivas, no ha cesado ni un solo día la riada de esta suerte de personajes hacia la libertad. La calle, antes o después, era su destino y la decisión del TDH no ha hecho otra cosa que poner en evidencia la fragilidad de nuestro sistema jurídico y la poca decisión de nuestros gobernantes para adelantarse a los acontecimientos de una sociedad cada vez más compleja y exigente. Da la sensación de que nunca nadie (ni el PP ni el PSOE) quiere establecer de una santa vez los márgenes y las cesuras en cuestiones esenciales para la convivencia, tales como la reforma de la Justicia (lo del gobierno de los jueces a manos de los políticos es sencillamente una tomadura de pelo), la ley electoral, la ley de huelga o la cuestión más que evidente de la necesidad de introducir en nuestro Código Penal la cadena perpetua revisable (o como se quiera llamar) para casos evidentes en los que se comprueba que la regeneración de estas patologías es sencillamente irreversible porque no hay ni futuro para la reinserción social y porque de antemano se sabe que volverán a reincidir en los mismos crímenes: violadores, pedófilos, asesinos de niños y toda esa suerte de enfermedades mentales causantes de semejantes desviaciones. Pero claro, suena tan duro y tan poco progresista defender la cadena perpetua que ningún partido político español creo que sea tan atrevido a llevarlo en su programa electoral. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

SURREALISMO CATALÁN

El surrealismo catalán no tiene límites. Un día lees los periódicos y aparece Artur Mas travestido como Martin Luther King y a la semana siguiente aspira a convertirse en el espíritu de Mahatma Ghandi para que su llama -sin duda todavía viva- ilumine e inspire el proceso separatista que ha emprendido como peón de confianza de Pujol, el mítico Ubú siempre escondido para no quemarse entre los pliegues de su sempiterna presencia, las fabulosas fortunas de sus herederos helvéticos y sus buenos amigos del Palau, especialistas en las comisiones de toda suerte de obras públicas: puertos, aeropuertos y apeaderos... Obviamente Mas no viaja sólo porque se acompaña de Esquerra Republicana, el partido hijo de unos padres a los que acabará comiéndose en las urnas mucho más que lo que ahora lo hace en las encuestas. Mientras tanto, lo que sí hace Artur es viajar literalmemte por el ancho mundo diseminando el mensaje de nuestro oprobio. He aquí las cifras: 56.000 kilómetros estos dos últimos años y unos cincuenta viajes programados para 2014. El president ha creado hasta un organismo propagandístico internacional que se llama ‘Diplocat’, dotado con 16,5 millones de euros y en el que no se cuentan los gastos de la comitiva presidencial, aunque la mujer de Mas asegura que se paga ella de su cartera sus desplazamientos ‘globalcatalanes’. También han creado el CAC, una especie de comisariado político de carácter estalinista que hace listas de los periodistas y de los políticos que emiten mensajes contrarios al espíritu de la identidad nacional catalana. En ésas estamos. En 1985 Josep Tarradellas le dijo al periodista José Antich que en Cataluña había «una dictadura blanca muy peligrosa». Han pasado más de 25 años y la situación me temo que es mucho peor, pero puede serlo todavía más. ¡Eh Mas! # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

MORIRME

Sé que cada día estoy más cerca de morirme y me atormenta la certidumbre que me acompaña de saber a ciencia cierta que he vivido ya más –b...