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Mostrando entradas de diciembre, 2013

PEDRO SANZ, SIN ALTERNATIVA

Pedro Sanz decía el martes en una entrevista en este periódico que piensa que le queda menos tiempo en la presidencia del Gobierno de La Rioja que lo que lleva en el Palacete, que es algo así como 18 años. Obviamente, parece imposible que Sanz repita otras cinco legislaturas pero por sus declaraciones quizás piense cumplir dos o tres más al frente del Ejecutivo riojano. ¿Quién sabe? Y es que uno mira a su alrededor y el espacio fuera del PP parece una especie de yermo agostado donde los partidos clásicos de la oposición dirimen su mediocridad y su falta real de propuestas con absurdas luchas intestinas camino de ninguna parte, asesinándose una y otra vez con la misma y anodina salmodia. Mientras tanto, el partido del poder se balancea como una balsa de aceite en el que el rodillo ‘sancista’ hace imposible cualquier disidencia, aunque muchos dirigentes mascullen a los más cercanos y ojo, siempre en la intimidad y a salvo de cualquier indiscreción, todo lo que les separa de ese ‘rajoyi…

MIS VOTOS SERÍAN SÍ Y NO

Las preguntas que se le han ocurrido al ‘Querido Líder’ Artur Mas en la soledad de sus pensamientos del día de la Constitución –obviamente inspirado por la llama del ‘Líder Eterno’ (Jordi Pujol)– tienen ese aire que discurre entre un diletante interrogatorio y un indescifrable galimatías en el que ha convertido la religión nacionalista la vida política de Cataluña y por ende del resto de España. «¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado? Y si es así, ¿independiente?». He aquí el hallazgo de Artur y las mentiras que podemos encontrar en dos preguntas aparentemente claras pero repletas de terrenos pantanosos. La primera cuestión, en el caso improbable de que se celebre el referéndum, es una trampa como el Camp Nou de grande (o el Bernabéu, para que no se me enfade nadie). En primer lugar conviene preguntarse qué es un Estado y qué diferencia existe entre tal cosa y el estatus actual en el que el autogobierno catalán rebasa en todos los ámbitos la mayoría de las atribuciones de cualquie…

Y Chenel fumó en La Manzanera

Domingo 24 de septiembre de 1967. Amanece el último otoño antes del mayo de 1968 y Antonio Chenel 'Antoñete' fuma en el patio de cuadrillas de la vieja Manzanera. Han pasado catorce años de su alternativa y a su izquierda, con esfinge contemplativa, también espera pero sin tabaco Julio Aparicio, su padrino de aquel día de Castellón. Chenel fuma y piensa, se diría que masculla con su cabeza oblicua y la mirada embelesada en no se sabe muy bien qué. El año anterior había salido tres veces por la Puerta Grande de Las Ventas y éste apenas había logrado dos tibias vueltas al ruedo. Hacía algo más de un año de su prodigiosa faena al toro blanco y sobre Chenel ya se mecía su leyenda de torero de cristal, de huesos frágiles, de mujeriego y canalla, de un matador con aureola de rojo («rogelio», como él decía) que se cagaba en los muertos del generalísimo cuando toreaba con don Francisco en el palco. Nunca utilizó ninguna de las pitilleras que le regaló. La tarde logroñesa no iba a ser …

MICHELLE Y HELLE NO SE AGUANTAN

Helle Thorning-Schmidt iba de un imponente negro del que emergía su cabellera dorada entre las miradas de Barack Obama y David Cameron. Al lado, aunque parecía sentada en otro continente, estaba Michelle, la primera dama a la que le rechinaban los oídos cuando su marido acercaba el hocico a la oreja de la wagneriana primera ministra danesa y le susurraba vaya usted a saber qué confidencia. Helle miraba hacia las rodillas de Barack y como Cameron también quería participar de la íntima escenita archirretransmitida, ni corto ni perezoso se coló en la fiesta de ambos mandatarios para hacerse entre los tres una fotito ‘selfie’ con el móvil del Helle, un ‘smartphone’ que ha guardado en su memoria digital su carita tan tiernamente rodeada por la esencia del poder occidental, convertido en dos colegiales disputándose un arrumaco de la más guapa de la clase. A Michelle, mientras tanto, se le iban inflando sus mofletes de primera dama al verse allí tan sola, mientras los dos grandes líderes in…

EL CARETO DE RICART

El que la hace la tiene que pagar, me dijo el otro día un amigo en una conversación de café sobre las últimas excarcelaciones de asesinos, violadores, terroristas y demás patulea que contemplamos en un insufrible gota a gota desde que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo se calzó la doctrina Parot y puso de patitas en la calle a Inés del Río. Tras ella, y a pesar de que el Gobierno había dicho que no se iban a producir salidas masivas, no ha cesado ni un solo día la riada de esta suerte de personajes hacia la libertad. La calle, antes o después, era su destino y la decisión del TDH no ha hecho otra cosa que poner en evidencia la fragilidad de nuestro sistema jurídico y la poca decisión de nuestros gobernantes para adelantarse a los acontecimientos de una sociedad cada vez más compleja y exigente. Da la sensación de que nunca nadie (ni el PP ni el PSOE) quiere establecer de una santa vez los márgenes y las cesuras en cuestiones esenciales para la convivencia, tales como la r…

SURREALISMO CATALÁN

El surrealismo catalán no tiene límites. Un día lees los periódicos y aparece Artur Mas travestido como Martin Luther King y a la semana siguiente aspira a convertirse en el espíritu de Mahatma Ghandi para que su llama -sin duda todavía viva- ilumine e inspire el proceso separatista que ha emprendido como peón de confianza de Pujol, el mítico Ubú siempre escondido para no quemarse entre los pliegues de su sempiterna presencia, las fabulosas fortunas de sus herederos helvéticos y sus buenos amigos del Palau, especialistas en las comisiones de toda suerte de obras públicas: puertos, aeropuertos y apeaderos... Obviamente Mas no viaja sólo porque se acompaña de Esquerra Republicana, el partido hijo de unos padres a los que acabará comiéndose en las urnas mucho más que lo que ahora lo hace en las encuestas. Mientras tanto, lo que sí hace Artur es viajar literalmemte por el ancho mundo diseminando el mensaje de nuestro oprobio. He aquí las cifras: 56.000 kilómetros estos dos últimos años y…