MONTORO VUELA Y YO CORRO

La casuística paranormal de la política española parece no tener límites más allá de la realidad. No hace mucho tiempo a la infanta Elena le pusieron una multa por conducir su tractor sin seguro y ahora como por ensalmo, la Agencia Tributaria (ésa que nunca se equivoca con ninguno de nosotros, ciudadanos esquilmados e indefensos) ha embarcado a su hermana en la enajenación de pisos, varias casas y diferentes fincas rústicas por un valor de 1,43 millones de euros. El dossier emitido por el fisco iba dirigido al juez del caso Noos, el mismo que la imputó y el mismo que vio después cómo la desimputaban en un rocambolesco ejercicio de funambulismo entre constitucional y obsceno para que todos y cada uno de los españoles comprobáramos que, efectivamente, no somos iguales ante la Ley. El misterio de las fincas atribuidas a la infanta Cristina pasó ayer de castaño oscuro cuando el ministro Montoro (que cada día tiene peor cara y que asusta cuando matiza las cosas con esa especie de mueca cóncava y transilvana) dijo que la cosa era «sencilla y simplemente un error de procedimiento administrativo». O sea, que un juez reclama a Hacienda ciertos datos fiscales de la hija del Rey, la entidad recaudadora envía un dossier falso e imposible de cabo a rabo y el ministro del ramo se despacha atribuyéndolo todo a un error administrativo: «No vean fantasmas volando», espetó en el Parlamento. Uno tiene la sensación de que el desconcierto se ha generalizado y que de la misma manera que Blesa entra y sale de la cárcel casi de forma aleatoria según le atice el juez Elpidio Silva o la Audiencia de Madrid, los asuntos de la corrupción han acabado por enfangarlo todo, al Gobierno, a la oposición, a la justicia y a unos ciudadanos que lo único que queremos es salir corriendo. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

UN AVE PARA LOS LOGROÑITAS

Antes del 2030 está previsto que llegue el Tren de Alta Velocidad a La Rioja, leo con alborozo en mi periódico. También leo que se habla de un corredor riojano sustancialmente refinanciado por esa suerte de fondos europeos de difícil calificación y de porcentajes obtusos. En una rueda de prensa el consejero del PP ha dicho que el ex-gobierno central socialista lo hizo muy requetemal todo y dejó al corredor riojano exhausto, como líricamente adormecido entre las vías muertas de un ferrocarril desaparecido y una estación con unas torres preciosas que iban a transformar para siempre el skyline (perfil) de nuestra querida Macondo (tal y como llama un buen amigo mío a la capital de La Rioja). En esta misma rueda de prensa el consejero riojano del PP ha asegurado que su gobierno central (también del PP) ha resuelto el tema en plan machote –«el tesón y el trabajo»– para que las mejoras de la interoperatividad de las comunicaciones ferroviarias «incrementen el porcentaje de la financiación europea del 20 % al 40 % de la inversión que precisen estas actuaciones». Así que para el 2030 nuestra fastuosa estación ajardinada en su techumbre aeroespacial tendrá un AVE –quizás– que correrá por el corredor riojano gracias la fructífera relación interdepartamental establecida entre los despachos boreales europeos, los vínculos interministeriales madrileños y los secretarios interregionales autóctonos. Todo un éxito. ¡Albricias! Un tren que se zampará en un suspiro el corredor riojano desde Alfaro hasta Miranda en menos tiempo que usted y yo nos comemos una oreja en el Perchas. ¿Parará tan magnífico artefacto en Logroño? Me pregunto. Un amigo raro dice que los raros de Logroño son los logroñitas; es decir, tipos extraños que esperan que el AVE cuando llegue a Logroño no se olvide de parar. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja.

¡AY CARMONA!

Antonio Miguel Carmona es uno de los muchos políticos que aparecen en las tertulias de la televisión; de aspecto moderado, de tono conciliador; incluso se adivina en él un brillo de inteligencia natural tamizado a su vez por una buena expresión y un saber decir las cosas que le han ayudado a convertirse en una voz amable y equilibrada en un navío como es el del PSOE, que se embarranca en el día a día hasta encallarse en unas encuestas sencillamente tremebundas para sus intereses. Pero Antonio Miguel Carmona acaba de destapar en Youtube su verdadero yo, ése yo íntimo y personal de cada uno de los políticos y que se corresponde con inquietante parecido a la dictadura de los comités ejecutivos. Van a la tele como zombis, no van a intercambiar ideas, a defender principios, a luchar por sus ideales. No. Van a leer los WhatsApps teledirigidos de su jefe (en este caso de Pepe Griñán sobre el millonario escándalo de los ERE de Andalucía), a recitar la consigna como un mantra, a convencernos, por ejemplo, de que el sol que sale cada mañana en realidad es la Luna, que Júpiter es una estrella fugaz y que Cristóbal Colón es el nuevo delantero del Real Unión de Irún. Todo esto, obviamente, si se lo manda el amado jefe aunque el político retuiteador no tenga ni pajolera idea de lo que habla ni de lo que defiende. Es el soviet de la moderna comunicación partidista, ir colocando en cada programa un lector de WhatsApp para que suelte el rollo, para sermonearnos. Pero lo más grande de todo este lamentable asunto ha sido el tuit de Griñán: «En mi vida he enviado un WhatsApp a Carmona. No tengo su teléfono», ha dicho Pepe, el mismo Pepe que se encarga de que en las teles y radios públicas de Andalucía el escandaloso asunto de los ERE se le denomine como el caso Alaya. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

MORIRME

Sé que cada día estoy más cerca de morirme y me atormenta la certidumbre que me acompaña de saber a ciencia cierta que he vivido ya más –b...