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Entradas

LOS QUE TIENEN ARTE

Tiene Ezequiel Benítez algo de niño de revoltoso en su mirada cristalina. Lo tiene también cantando las bulerías del Chaqueta en su imponente versión de la inmortal María Dolores; y por alegrías gaditanas, tamizadas por el resol de las tardes jerezanas de esa tierra de nácar que le llaman albariza. Hay algo conmovedor en su cante y cuando le pidieron la siguiriya –yo no me atreví– se retó a sí mismo con el eco de su barrio de Santiago para dibujar un cante flamenquísimo, dotado de un nervio y un compás inimitable. Ezequiel Benítez, cantaor polisémico, abierto a cal y canto, abandonada toda impostura, conoce el flamenco al puro dedillo y destiló su garganta en uno de esos cantes cruciales con los que un artista es capaz de marcar su territorio. No por fandangos; no. Se asomó a la siguiriya sin anestesia, doliente, crujiente y dolida. Hubo caramelo en los tercios más profundos y escarcha de las nubes cuando se tiraba por todo lo alto mecido por el toque de Juan León, un jovencísimo gui…
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UNA VEZ ME ENTRÓ UN TÍO

Una vez me entró un tío. Fue en un bar, después de un concierto. Sólo recuerdo que era muy alto. Se me quedó mirando a los ojos a un centímetro de mis narices; yo apoyé el culo en la barra y me protegí agarrando el gin-tonic colocándolo en mi pecho a la altura del esternón. Me susurró algo al oído y traté de quitármelo colocando mi mano derecha en su hombro. Una amiga, muy guapa por cierto, se dio cuenta de inmediato de lo que pasaba y utilizó sus armas de mujer para disuadir al pesado, que no tardó ni medio minuto en rendirse, pedir disculpas y desaparecer. Me sentí paralizado, pero más por lo extraño de aquella situación (completa e inesperadamente nueva) que por el despliegue cinegético del cazador. Mi amiga me dijo que estaba muy acostumbrada a dispersar moscones, ligones de barra y truhanes de ocasión. Cuento esta historia porque parece que la seducción está bajo sospecha, que cualquier hombre es un violador en potencia y que el nuevo puritanismo, que ha caído a plomo como la ni…

«Busco cada día saltar más hacia ese abismo interior del yo auténtico»

Ezequiel Benítez, con el toque de Paco León, abre hoy (20,30 h.) los XXII Jueves Flamencos en Bodegas Ontañón 

Ezequiel Benítez (Jerez de la Frontera, 1979) tiene en el cante la gran pasión de su vida y explica que el flamenco, más que cantarlo, hay que decirlo: «Cuando yo le digo a alguien que le quiero no se lo digo cantando. No musicalizo demasiado ese te quiero para no alargar las sílabas y que no llegue un momento en el que no te acuerdas si te ha dicho te o te ha dicho quiero. Y yo como cantaor de Jerez soy más de llegar al corazón en un momento, de que te aborde la historia cuanto antes. Ésta es mi forma de cantar. Yo reconozco que hay gente que le gusta más el lirismo. Y me parece perfecto, pero ésta es mi forma de sentir y nunca voy a renunciar». Así explica su concepto Ezequiel Benítez, esencia pura del jerezano barrio De Santiago, que esta noche a partir de las 20,30 horas abrirá en Bodegas Ontañón la XXII edición de los Jueves Flamencos. -¿Se siente más feliz en esta orilla…

MISERABLES BALANCES

A veces me pregunto en qué consiste ser periodista. Si merece la pena (o mejor dicho, si es lícito) coger un micrófono y metérselo en la boca de la madre de ‘El Chicle’ para saber qué diablos piensa de su hijo. No estoy muy seguro si los lectores nos piden que nos introduzcamos en las entretelas de la muerte y el dolor ajenos y divaguemos indecorosamente sobre la relación que mantenían los padres de la desafortunada Diana Quer, sus amistades, sus desamores, sus desencuentros. La conmoción que genera en la sociedad un caso tan brutal como la violación, el asesinato o la desaparición de una joven lo convierten algunos medios concretos en un circo sin límites donde parece que todo delirio esté permitido. Quizás los periodistas nos hayamos convertido en traficantes de basura porque la sociedad nos lo pida: somos carne infecta de cañón y lo hacemos para dar pisto a un público buitre que nos demanda sangre cada día. Somos lo que somos porque no nos queda más remedio. Puede ser verdad porqu…

ESTOY SOLO

Cuando estoy solo me gusta quedarme conmigo mismo para poder pensar un poco más allá de lo habitual y salirme de la rutina infame de este día día que marcan los informativos, los artículos de opinión y los biencomidos periodistas que aparecen en las teles divagando en mares surcados por la nada misma de la actualidad, que es como una hidra de millones de cabezas que se comen las unas a las otras entre anuncios de coches y de compresas. Los signos de puntuación contemporáneos son los anuncios. También está internet, pero no se comparte de la misma forma. El lienzo televisivo está abierto a infinitas miradas pero nadie soporta que husmeen la pantalla de su teléfono, que es de cada cual como su propio pene, como el pezón de su teta derecha, que no sé muy bien las razones pero siempre tiene como una especie de ánimo mas frugal que el de la izquierda, que se pierde en inútiles conversaciones sobre la naturaleza última de nuestras disquisiciones ante la ultramontana idea de que finalmente …

STAR WARS

Ayer comenzó el invierno y me pilló casi de noche y con resaca. Un dolor de cabeza que martilleaba mi espíritu ya esquilmado por la insoportable matraca catalana y Star Wars, dos historias interminables y apocalípticas que se enredan en el tiempo con capítulos inescrutables e imposibles de ordenar. Yo vi el estreno en el Sahor de la Guerra de las Galaxias y me tragué las tres sesiones con mi pobre amigo Juanjo. Por cierto, siempre he pensado que de aquel empacho no me recuperé jamás y que buena parte de lo que me he convertido tiene que ver con el exceso de Han Solo y la Princesa Leia, una especie de Andrea Levy peinada a guisa de Dama de Elche. Así que a estas alturas de mi existencia y con el enésimo recuento dando vueltas en mi cabeza, no sé muy bien si la amenaza fantasma fue antes de Pacto del Tinel y si los hijos de Pujol son retoños de Darth Vader y de Sor Lucía Caram, madre putativa de procés. Todo un lío con el imperio, el senado y Estremera, que es como aquella gigantesca n…

GUAPO NO, GUAPÍSIMO

Ha tenido que ser Richard Gere. Después de toda una vida al servicio de los riojanos de ambos hemisferios y de culminar (de momento) su carrera en la vicepresidencia del Senado de España, se ha plantado el famosísimo actor en la Cámara Alta y le ha reconocido a Pedro Sanz lo guapísimo que es. Guapo no, guapísimo, y si lo dice un ‘pluriguapo’ como Richard Gere es que es no hay discusión posible. Pero no se quedó ahí el actor de Pretty Woman, fue más allá y le regaló los oídos destacando lo «inteligente» y «extraordinario» que es. Sanz, obviamente, se ruborizó sonriendo en su palco presidencial achinando los ojillos como hace Aznar, un curioso tic en el que ha ido profundizando el expresidente de La Rioja desde que se fue a la Plaza de la Marina española. Y es perfectamente comprensible, puesto que si a usted o a mí nos dice guapo y listo Richard Gere no habría hemiciclo alguno capaz de albergar nuestro ego henchido, estaríamos flotando en el multiverso como anémonas de Rubén Darío. Pe…

LOS ÉVOLES

Asombroso el papel Jordi Évole en el cara a cara entre Inés Arrimadas y Marta Rovira de La Sexta, que no es lo mismo que en La Sexta. Évole en medio de las dos candidatas: la republicana con un primer plano cercano y ardoroso, y la jerezana, a través de un escorzo extraño con su cuello en ‘prime time’. Inés devoró a Rovira y algo menos a Évole. A la primera pieza sin trasuntos, sin contemplaciones, con facilidad felina puesto que la lideresa de ERC tiene problemas absolutamente imposibles de subsanar con el lenguaje y la expresión. Marta Rovira es un ejemplo de esa realidad mágica en la que se ha instalado la esfera ‘indepe’ para la que todo lo español es sinónimo de imposición y mentira. Rovira apenas pudo hacer algo más que balbucear, aunque eso sí, la audiencia se libró de que rompiera a llorar como suele hacer en las ocasiones más señeras. Entonces Jordi Évole, como tantos otros Évoles del periodismo, salió en socorro de la candidata independentista situándose no en medio de amba…

Adrià, enigna y advenimiento

Una entrevista con Arcadi Espada

«Ferran Adrià es un enigma; lo conozco casi desde hace treinta años y lo más importante no es que inventara técnicas como el sifón, las espumas, la polenta helada o cualquier otra maravilla, lo crucial de Ferran es su aura, la posesión de un enorme talento gastronómico y comunicativo con el que ha sido capaz de transformar para siempre el hecho de cocinar y comer, y si se me apura, hasta la manera de servir y conducirse en un restaurante», así define el periodista Arcadi Espada (Barcelona, 1957) la figura del cocinero de El Bulli, que esta tarde analizará en una conferencia organizada por la Academia Riojana de Gastronomía en el Centro Ibercarja a partir de las 19.30 horas. El escritor catalán también se refiere a Adrià como un elemento higienizador: «Creo que las sociedades necesitan de vez en cuando sacudirse en todos los aspectos, desde la política hasta el mundo de la cocina, y Ferran Adrià lo hizo con la sociedad española de una forma admirable. To…

Carmen Linares, El Pele, José de la Tomasa y Rosalía, atractivos de los Jueves Flamencos

El ciclo llega a su XXII edición, amplía su oferta a las nueve galas y comenzará el 11 de enero en Ontañón con Ezequiel Benítez

La XXII edición de los Jueves Flamencos, que se presentó ayer en el mismísimo escenario del Teatro Bretón, vendrá cargadísima tanto de novedades como de interés para los aficionados, ya que además de crecer en una actuación hasta llegar a la friolera de nueve conciertos (el primero en Bodegas Ontañón el 11 de enero), cuatro en el Salón de Columnas y el resto en la sala grande, ahonda en la búsqueda de nuevos valores y en la presencia de tres nombres consagradísimos: Carmen Linares, José de la Tomasa y ‘El Pele’, tres veteranos del abono que representan los pilares esenciales de un ciclo con dos galas de danza (Rafaela Carrasco y Pepe Torres) y la apuesta decidida por jóvenes y renovadoras voces de lo jondo: Ezequiel Benítez, María Mezcle, Miguel de Tena y especialmente Rosalía, una catalana ecléctica y sorprendente que transita con su voz por espacios inesper…

FRÍO

Tengo en la memoria una vieja foto de Esteban Chapresto con dos guardias civiles en el fielato del Puente de Piedra con un manto a sus pies de tres cuartas de nieve. Aquello sí era frío, frío verdadero y seco que se colaba por la bragueta y por debajo de las enaguas; frío berberisco y cabrón con aliento a sabañones, piojo verde y aceite de ricino. Aquellos fríos en blanco y negro hacían tiritar el alma, los dientes se congelaban y se ponían de color de almendra seca y revenida. A veces, pasaba un niño furtivo con sus pantaloncillos cortos y sus piernas de alambre, una boina, una bufanda como una ensaimada y los guantes con los dedillos libres para asir un hatillo con tres o cuatro cosas. No más. Ahora el frío viene amortiguado. Lo pregonan como si se anunciara el final de los tiempos. Sueltan su llegada como si los huracanes de Groenlandia fueran a desatarse entre Navarrate y Sojuela calcinando de hielo cualquier reducto mínimo de vida. Los noticiarios asustan con bajas presiones apo…

EL EBRO SOLO TIENE UNA ORILLA

Nunca he entendido muy bien la matraca de los derechos históricos de determinados territorios en España hasta que comprendí lo siguiente: un señor de Bilbao paga sus impuestos en Bilbao como uno de Logroño (José Ignacio Ceniceros, sin ir más lejos) los deposita en Logroño. El hecho diferencial del asunto es que los dineros del señor de Bilbao se quedan básicamente en Bilbao y buena parte de los impuestos del señor de Logroño (Ceniceros, otra vez) también van a Bilbao. Los derechos históricos, que se materializan en el cupo vasco, y que han servido históricamente para que el PSOE y el PP acomoden sus respectivas minorías mayoritarias en las Cortes Generales, están recogidos en la Constitución como un pago a plazos (e interminable) para sustentar el hecho diferencial vascuence. Llevamos décadas con la sensibilidad diferencial a flor de piel respetando un privilegio de origen feudal y con amarres decimonónicos como una especie de sacrosanto misterio difícilmente cuestionable. Creo que h…